Por Guillermina Luque Wickham
“el Estado no puede establecer una moral;
en lugar de ello debe garantizar un ámbito de libertad moral”
- CSJN, fallo Arriola -
“Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo
y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición”.
- Constitución Nacional, art. 22 -
Es un tema sensible, sin embargo ya nos demostró la historia que el silencio está lejos de ser salud.
Hay veces que me canso de tanta injusticia, me sorprendo de la a veces avasallante realidad, y hago esto: tratar de pasar en palabras lo que me significan algunas situaciones.
Hoy será un día “D” para la ciudadanía argentina. Hoy el Senado dará tratamiento al proyecto el cual modifica el Código Civil, con el objetivo que las personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio civil. Está bien, como se dice, el matrimonio es un tema de orden público. Con más razón, todos y todas necesitamos saber de qué se discute y cuáles son las distintas aristas que presenta la cuestión.
Como sabemos, hay dos proyectos de ley que tratan de dar solución a las reivinidicaciones de la comunidad homosexual, las pretensiones de la Iglesia, y los demás actores políticos.
Por un lado, tenemos la propuesta de quienes desean que el matrimonio civil deje de ser exclusivo de “hombre y mujer”-tal como lo expresa el art. 172 del Código- para ser de “los contrayentes”, apliando un poco el panorama al incluir a personas del mismo sexo.
Eva Perón decía que “donde hay una necesidad, nace un derecho”, y esta necesidad que ya es una realidad debe convertirse en un derecho. Es que, más allá del “papel”, el matrimonio implica muchas cosas: patria potestad compartida, pensión, beneficios laborales, previsionales, hereditarios y patrimoniales. Todos estos derechos que ostentamos los heterosexuales, hoy se los negamos a aquellos que no son parte de esta sexualidad hegemónica sólo por el hecho de que sus elecciones son distintas.
Del otro lado tenemos el proyecto que tiene dictamen de la comisión que preside la senadora Negre, que, dicho sea de paso (¿adivinen qué?), es del Opus Dei. La aprobación de este proyecto que tiene como autor mediato a la Iglesia católica no sólo produciría un parate al progreso de la igualdad de derechos y oportunidades, sino un verdadero retroceso. Ni mencionando la palabra “matrimonio”, este proyecto inscribe un concepto de ciudadano de segunda símil a muchas otras expresiones fascistas (Sí, fascistas), tales como el apartheid, la ideología nazi o la política antiinmigratoria europea actual. El proyecto no sólo no reconoce derechos a las personas homosexuales, sino que también les niega muchos de los que ya tienen. Si esta aspiración sectaria se convirtiera en ley, las personas que elijen como pareja a otro de su mismo sexo, no podrían adoptar (cosa que ahora pueden), ni hacerse inseminación artificial (de la misma manera, permitido hasta el momento). Si deseasen poner su amor en papeles, la única posibilidad sería la llamada “unión civil”, la cual per se no les ofrece ninguna solución a las reivindicaciones que decíamos antes: para heredarse y recibir pensiones, necesitarán recurrir a un contrato aparte. Ni hablemos de adopción y patria potestad compartida, eso no existe. Como corolario, esta unión civil se realizará ante funcionarios públicos que podrán acudir a la objeción de conciencia, esto es, negarse a realizar el trámite alegando prerrogativas religiosas o de otra índole. ¿Qué será lo siguiente? No casaremos ni judíos, ni negros, ni pobres, ni cualquier otro que no sea como mi estereotipo de “gente normal”.
Lo que hay que entender, es que con el matrimonio igualitario no se le está quitando nada a nadie. Esta ley no obliga a nadie a casarse con un homosexual, ni mucho menos. Me veo en la obligación de aclarar esto por demás obvio ya que el nivel de las argumentaciones en contra realmente lo merecía. Es un discurso que parece no tener declaraciones políticamente incorrectas. Según su identidad sexual, una persona puede ser “enfermo” o “enferma”, “lacra”, “la escoria”, “tener la cola cerrada” o abierta. Ese es el nivel de las descalificaciones. Sorprende, no es la cancha del lechero en Tristán Suarez, es el Congreso de la Nación. De igual manera es para aquellos que televisión haciendo este tipo de declaraciones. Además, le agregan un “plus”: “la gente dice que…”; “el pueblo argentino quiere…”; etcétera.
Lo más triste es que esta situación suena conocida. El mismo debate de “destrucción familiar” y otros cataclismos morales irreversibles se dio con la creación del registro civil, con el divorcio vincular, con la patria potestad compartida y cuando la mujer casada dejó de ser una incapaz. Siempre hubo un grupo a ser excluido de la sociedad, por la Iglesia y por los laicos que sus decisiones apoyan: el problema eran los ateos, o los separados, o las mujeres… nos creían tan inútiles que ¿cómo íbamos a criar niños?, ¿cómo podríamos contratar sin la autorización de nuestros maridos? Como vemos, ninguno de esos apocalipsis que vaticinaban ocurrió.
Argentina es un país laico. Las regulaciones sobre el matrimonio civil la debe hacer el pueblo a través de sus representantes, democráticamente elegidos. Toda institución que se arrogue el derecho de regular lo civil incurre en un error grave. La clave está en dónde se ponen los límites, si es que se ponen. Esa es tarea de los ciudadanos y las ciudadanas, los y las cuales, también, son los encargados de dar fomento al progreso.
Es muy importante no olvidar que somos todos y todas personas. Al ser humano, hombre y mujer, se le reconocen derechos. Uno de ellos es el matrimonio. Quien niegue este derecho a las personas homosexuales, está negando también su estatuto de persona.
Como decia el filosofo español Don José Ortega y Gasset: “Argentinos (y Argentinas) a las cosas”.
Yo me pongo a pensar en los argumentos de los que se oponen como para entenderlos y me cuesta… unas preguntas técnicas, si se aprueba la ley, ¿cuando te cases te van a decir “marido y mujer” o “conrayente y contrayente(a)”? ¿si un hombre se casa se puede poner en el apellido el apellido de su contrayente?
El miedo de la gente debe pasar porque pase a ser normal ser gay, pero no es a través de una ley y cersenando derechos que se puede provocar la “no poliferación gay” (sic). No va a cambiar en nada esa proporción entre heterosexuales y gays, sólo va a reducirse el nivel de discriminación legal, la sociedad está lo suficientemente madura como para aceptar a todos los gays, salen en la tele, nos atienden en la estación de servicio, son presidentes del banco central (?).
Me parece interesante sumar todas las voces, y te agradezco que me invites. Hay varios puntos que me gustaría tratar, como católico que soy, y con respeto a la opinión de otros.
1º) Nuestro Congreso es el investido – lo sabemos- de la potestad legislativa en el Pais. Ahora bien, cuando la gente vota (al menos es lo que yo pienso hacer el año que viene) no vota un nombre, sino un partido político y en vista de que los senadores no votan en virtud de las doctrinas de sus partidos, sino en virtud de sus convicciones personales, no creo que (en esto) el Senado esté representando la voz del Pueblo, por tanto, me hubiese gustado más que se hiciese un plebicito, al menos no vinculante, para que el Pueblo se exprese de una manera más exacta que en marchas (en que de hecho, ayer participé).
2º) No ha sido la institución eclesiastica católica (al menos no su jerarquía) la que convocó a la marcha multitudinaria de ayer, fueron los laicos, fué el Pueblo… no son los obispos quienes se arrogan, como decís, la voluntad del Pueblo, por el contrario, la marcha (como muchas otras iniciativas) fueron de iniciativa popular, en la que de hecho participaron musulmanes, judíos, ateos, evangelicos, etc. Fué el Pueblo quien manifesto su soberana voluntad ante el Congreso.
3º) Los homosexuales, son seres humanos, con plenitud de derechos, y por ende, nadie tiene derecho alguno (ni Estado ni institución alguna) para privarlo de efectuar su elección sexual, tnto con un hombre como con una mujer. Ahora bien, esto es lo que un adulto elige hacer con su persona y su cuerpo y en tanto no moleste a otros, nadie puede impedirselo, pues esos actos, constitucionalmente, “están solo reservados a Dios y exentos de la autoridad de los magistrados”. Con esto, estamos a favor de que el Estado les asegure los derechos de salud, herencia, obra social, y demás, pero pedimos que no nos quieran imponer su elección, tomando lo que para nosotros no es un papel, como dijiste, sino uno de los siete Sacramentos, que son la base del edificio eclesiástico. No es que discriminemos, pedimos que no se nos quite lo que instituyó Nuestro Señor… cuando se critica a la Iglesia (con o sin razón), no hacemos marchas, cuando nos tachan de hipócritas, de retrogrados, solo por sostener lo que sostienen las Sagradas Escrituras y el Magisterio Apostólico, no salimos a marchar… pero cuando pretenden tocar la familia y la vida, no podemos quedarnos callados. A demás, de acpetarse, se coartaría el derecho de los padres de educar a sus hijos, porque el Estado educaría que la homosexualidad es igual a la heterosexualidad, cuando muchisimos padres no están de acuerdo… como ejemplo de esto, en los Estados Unidos de América, en el Estado de Massachusetts, se aprobó el matrimonio homosexual y los jardines de infantes comenzaron a enseñar a favor de esto, cuando sus padres estaban en contra. El video habla por si mismo http://www.youtube.com/watch?v=ngS7EB7fkUc
4º) La adopción: creo que una cosa es la convivencia homosexual (con protección del Estado), y esta bien, si no hay perjudicados… pero el problema está a demás, cuando se quiere adoptar a un niño que, creo, es el perjudicado. Pensemos tan solo en el Complejo de Edipo, ¿como podría desarrollarlo naturalmente un infante que no tiene sino dos papás o dos mamás? A demás, los homosexuales toman como bandera el “rescatar” niños de la calle, ahora bien, sabemos que mas de 6.000 matrimonios constituídos, en una buena posición económica y capaces de darle todo lo que necesite (material y no material) al niño, y que no pueden hacerlo, por dos motivos: la lentitud de los jueces y la lamentable ley de adopción vigente, cuya modificación considero más urgente que la que hoy se trata. Recordemos, ante todo, que como acaba de decir la senadora Monllau, no es el matrimonio el que tiene derecho a adoptar, sino el niño quien tiene derecho a ser adoptado.
5º) La Iglesia denuncia que después de esta ley (de aprobarse) los mismos grupos pretenden llevar a las Honorables Cámaras proyectos de ley altamente lesivos a los Derechos Humanos, como el aborto, el uso de células madre embrionarias, etc.
Santiago:
1) Los derechos humanos no se plebiscitan. El derecho al matrimonio está consagrado en por lo menos 3 instrumentos de jerarquía constitucional, además de la constitución.
Cuando uno vota, como vos en 2011, vota a sus representantes. Como tales, están plenamente facultados para ejercer esa representación sea el ámbito que fuera. Sin embargo, no sé por qué apelan a eso… hubieran perdido.
2. Te invito a (re)leer el art. 22 de la Constitución. No creo que te guste equipararte con figuras que la institución que representas calificó erróneamente como “subversivos”, “enemigo interno”, y demás términos peyorativos. Disiento en que ese haya sido el pueblo. Los grupos y las minorías tienen todo el derecho de peticional y de gozar los mismos derechos que las mayorías. En virtud de ello, la Iglesia y sus allegados pueden “marchar” y los homosexuales casarse.
Me consta que la jerarquía llamó a esa “marcha”, toda vez que hablaba de una “Guerra Santa”.
3. Me asombra como podés tomar principios constitucionales y darle una interpretación totalmente distinta (y arbitraria) al resto del mundo, y el jurídico sobre todo. El principio que citaste (legalidad o clausura), fue interpretado recientemente por la Corte en el famoso caso Arriola. En él se establece el deber del Estado de no imponer ninguna moral. Bueno, el Estado no lo puede hacer ¿la Iglesia sí?
No se trata del derecho a la “elección sexual”, sino al matrimonio, como instituto que protege derechos. Los homosexuales, en tanto personas, tienen derecho a esa protección.
Nadie quiere importe una elección, Santiado. Nadie pidió que fueras gay y te cases con otro hombre. Sólo se les pide que no interfieran en perjuicio del reconocimiento de derechos fundamentales a minorías.
Por otro lado, el matrimonio no lo instituyó Dios. Te cuento que existe desde ya el Derecho Romano, y tenía como fin garantizar derechos, no la procreación, y esas cosas que dicen…
El derecho a la educación es de los niños, no de los adultos padres. Siempre debe respetarse el interés legítimo del niño, y ese siempre es saber, conocer, no llenarse de reduccionismos prejuiciosos.
4) “creo que una cosa es la convivencia homosexual (con protección del Estado), y esta bien, si no hay perjudicados… pero el problema está a demás, cuando se quiere adoptar a un niño que, creo, es el perjudicado.” Esto responde a una estructura básica y prejuiciosa: HOMOSEXUAL = PERVERSO.
No voy a aclarar más nada, es prejuicio puro con motivaciones pseudo científicas (aclaro que hablo de “pseudo científicas” por el (mal)uso e interpretación que Santiago le dio al Complejo de Edipo y no por la teoría freudiana en sí).
5) Esa es opinión tuya, como tal la respeto. Los proyectos que mencionás ya se encuentran presentados y esperan la tratativa en el Congreso.
¿Por qué mezclar temas? ¿qué necesidad?
¿marcha multitudinaria? ¿tienen idea lo que es una marcha multitudinaria?
¿Molesta a los otros? es discriminatorio que una persona te moleste por ser ella misma, es la base de la tolerancia entender esto.
Actualmente se casan los musulmanes con tradiciones que atentan contra 3/4 de las escrituras cristianas. ¿están en contra de esto también? la respuesa es sí ya se pusieron en contra del casamiento civil en el pasado… asique la pregnta es qué papel cumplen los derechos humanos en estos debates. La posición de la iglesia con respecto a los derechos humanos es al menos confusa. El cura Von Wernich quien reivindicó el genocidio estal da misa y un cura que se manifestó a favor del matrimonio igualitario no. Uno no le pide a la iglesia que actualice su doctrina, no creo que eso sea algo que ocurre de un día para el otro… se les pide a los fieles que sean críticos de lo que viene asumido como verdad en forma de doctrina frente a una parte de la población que está siendo discriminadas… se les pide sencibilidad y solidaridad.
Claro, me parece re importante lo que decís, Pehui.
En general a la Iglesia se le pide que no interfiera en asuntos estatales, ya que somos un Estado laico.
Lo demás (y lo de más), depende de los laicos, cómo se filtra, cómo se para la “bajada de línea”. La Iglesia es una institución política que disputa poner tratando de recuperar hegemonía, eso no puede pasar inadvertido.
Bueno, lo que sí puede pedirse a la Iglesia (a las cùpulas, a personas físicas) es que tengan a bien dejar de cometer crímenes organizados contra la humanidad… por lo menos. Siempre debemos recordar a personas como Von Wernich, o al mismo Bergoglio, por entregador, entre (taaaaaaaaaaaaantos) otros.
“No es que discriminemos, pedimos que no se nos quite lo que instituyó Nuestro Señor…”
El mismoa argumento está en contra de la casamiento civil, de que se casen otras religiones, de que se casen ateos. Hoy gracias a dios ya superamos ese debate, todos se casan con el mismo nombre. Ahora los gays también así que no se entiende por qué estás en contra.
En la ley tiene que ser lo mismo una pareja homosexual o heterosexual, tanto una como otra pueden ser estériles. La adopción no se está discutiendo ahora y YA es legal también la adopción monoparental, no hay discusión en eso. Lo que se intenta es cuestionar entoces cosas que son legales como el hecho de que se casen dos personas estériles, una familia con padre ausente, que para adoptar sea necesario ser una pareja, el casamiento civil, etc.
Si bien no me equivoco, el que convocó a esa marcha multitudinaria que vos decis, fue Bergoglio. Y no me olvido que él mismo fue el que entregó a varios sacerdotes tercermundistas en la epoca de la dictadura.. Yorio, Rastellini, etc..
El pueblo fue engañado bajo la consigna “defendemos la familia”, y de hecho se permitió a los niños a faltar al colegio para asistir a esa marcha que vos decis fue iniciativa del pueblo. ¿Defendemos la familia?, porque no se les ocurrió defender la familia cuando privatizaban las empresas?, ó cuando a las madres nos quitaban los hijos en la dictadura?, ¿ahora se les ocurre defender la familia?.. ¿que quiere decir defender la familia?
Quiero resaltar que además.. las mujeres hoy no votaríamos si no fuera por Eva Perón que tuvo la iniciativa de hacer del Voto Femenino una Ley, y que cuando esta misma se discutio tambien se han hecho referencias a la vulnerabilidad de las familias y a las “verdades naturales”.
Parece ser que cuando los que conforman la maquina de impedir se quedan sin argumentos para defender su postura recurren a las “leyes naturales” o a avivar el miedo de la destrucción familiar.
“pero cuando pretenden tocar la familia y la vida, no podemos quedarnos callados.” Yo no sé donde estuviste vos, pero las politicas neoliberales fueron las que destruyeron la familia, y no la distribución de derechos.
¿Que? ¿Tenes miedo que el chico que se cria en familia de homosexuales crezca con problemas?, te cuento que tengo dos amigos criados por parejas homosexuales y hoy en dia no tienen ningun problema ni sexual ni psicologico. Los perversos son ustedes que creen que porque uno es gay va a pervertir a un niño. ¡Si hablaramos de los curas!, tanto qe les importan los niños.. ¿porque no manifestamos todos en contra de los curas pedofilos?.
No nos quedamos sin argumentos, al contrario tenemos los argumentosa que acumulamos hace 2000 años de vida, es decir, no recurrimos a “la ley natural” cuando nos apretaron. Al respecto del Neoliberalismo, no se que idea tendrás, pero no hay postura más clara que la de la Iglesia al respecto: “el Neoliberalismo es pecado”. Tomemos, como dije, el ejemplo del Complejo de Edipo, en que un niño se asocia a su madre (padre en caso de niña) y ve al padre (o madre en su caso) como un rival que pretende quitarle a su madre… como se daria, te interpelo, naturalmente esto si tien dos padres? quiero esa simple respuesta. Gracias.
En todo caso, si la ley no hubiese salido, los unicos perjudicados hubiesen sido los niños. Porque hoy la adopción monoparental existe. El dia de mañana el responsable del niño llega a estar ausente y este queda desamparado por la ley, sin herencia, sin ningun tipo de reconocimiento. Por otro lado, esta ley es revolucionaria. Hoy un sector minoritario de la sociedad está siendo reconocido legalmente, pero llendo mas lejos otra de las consecuencias va a ser el cambio cultural.. dentro de no muchos años vamos a dejar de discriminarnos por nuestras orientaciones sexuales, asi como hoy para las mujeres nos es normal votar, el dia de mañana para cualquiera de nosotros nos va a ser normal que cada uno pueda decidir con quien quiere formar pareja. Eso me parece destacable. No nos olvidemos de Natalia Gaitán, asesinada por ser lesbiana.
“No es que discriminemos, pedimos que no se nos quite lo que instituyó Nuestro Señor…”
Ese es el problema principal. Santiago, tenes que entender que el Estado es LAICO! Es decir que tu Dios no necesariamente es el universal, de todo el Estado. La laicidad del Estado implica que no se puede universalizar una religion particular. Lo universal tiene partes, y un Estado de derecho implica cada parte tiene derecho a ser juridicametne igual a las otras.
Chapeau por lo de hoy! Ya lo vas a entender Santiago
Romina planteaba el tema de la memoria. Es muy importante.
Recordemos cuándo se invocó esto de “la protección familiar y de la niñez”:
cuando se instituyó el matrimonio civil;
cuando la mujer dejó de ser una incapaz;
cuando la mujer votó;
cuando se robaron niños y niñas, diciendo que era por su bien había que separarl@ de su madre subversiva.
La Iglesia siempre uso ese discurso para criticar los progresos sociales y para ejercer la coautoría en delitos penales.
Lo del complejo de edipo no tiene nada que ver… cualquier familia puede tener deficiencias psicologicas y no son mas probables aquellas familias gay que las monoparentales o lo que sea. La idea de la ley es dar respuesta a todos los tipos de familia y no instituir uno, porque la realidad es que hay varios, no se puede forzar a que sean todas iguales.