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Recientemente me encontré con un amigo en posición de poder (dar trabajo), cuya edad pasa de los sesenta. Hablamos de sus cosas, de sus proyectos presentes y futuros. Casi por cortesía le pregunté por la gente que lo acompañaría en estos. Y atónita escuché lo siguiente: “Solo trabajaré con personas menores de 35. Los mayores no tienen cabida en mi entorno. Quiero jóvenes.”Tales palabras me recordaron inmediatamente la perversa lógica utilitaria del capital, que desecha a los mayores para explotar a sus anchas a los menores. Pero en este caso, además, comprendí que la arista excluyente estaba vinculada directamente a la enfermedad competitiva propia del mercado.Sus palabras, pronunciadas con marcado rintintín, eran aparentemente progresistas, pero escondían una profunda inseguridad y conservadurismo: nunca pensó en buscar capacidad, experiencia, o compañerismo. Para él, los de su edad (como los de diez años menos) son “peligrosos” porque –según su enfermiza competencia‑ podrían hacerle tambalear su poder, y hasta disputárselo. Por eso lo mejor es clausurar cualquier posibilidad, y para ello, nada mejor que valerse de los métodos de la guerra preventiva: “desencadenarla para evitarla”.Su mirada no dejó lugar a dudas. Comprendí entonces que su posición no respondía al saludable deseo de abrir puertas y oportunidades a los más jóvenes. Dos objetivos se conjugaban en aquella decisión: espantar a toda posible competencia, y conseguir incondicionalidad y sumisión, cualidades que solo podría esperar encontrar no en cualquier joven, sino en aquellos dispuestos a soportar cualquier cosa con tal de trepar; ellos ‑cual séquito medieval del señor feudal‑, venerarán a aquel que les dio un lugar en los salones del castillo antes que aprendieran siquiera a andar a caballo.Moraleja: Antagonizar las diferencias generacionales oculta mezquinos intereses.
Nahhh muy manijeado el análisis de Rauber. Falacia Non sequitur, o al menos los lectores no tenemos elementos para compartirla.
Perón es más claro… “No se hace trasvasamiento generacional tirando todos los dias un viejo por la ventana”.