Por Daniel Wizenberg
La publicidad de Actimel plantea un muy buen disparador para analizar la coyuntura histórico-política que nos toca vivir a partir de las vueltas del conflicto de intereses inherente a la política.
“Tomar Actimel es importante” firma Actimel. “Tomar Actimel no genera anticuerpos” afirma Actimel. “Todos pueden tomar Actimel” dice un periodista (Daniel Malnatti) pero Actimel le pagó para que diga exactamente eso.
Las publicidades del yogurt que se ven en la tele y que se titulan “Verdades Actimel” son una excelente analogía de los medios de comunicación. En el programa 3 del CDP TV en un momento se congeló la charla y apareció la voz del Feinmann bueno relatando el famoso mandato nitcheano: “No hay hechos, hay interpretaciones”. Esas interpretaciones son formuladas a partir de intereses. El interés de una empresa es ganar dinero y los medios de comunicación son empresas. Esas empresas tienen empleados cuyo principal interés es conservar su empleo, sobre todo teniendo en cuenta que, hasta que la bendita Ley de Medios se reglamente, hay muchos medios en manos de pocos por lo que perder el empleo puede significar no encontrar otro igual. En efecto, los periodistas (empleados) interpretan la realidad en forma funcional a los intereses de la empresa que los contrata. Si su ideología es la misma que la de la empresa o es distinta poco importa: si es igual mejor y sino debe reprimírsela o deberá abandonar el barco.
Este gobierno ha tomado medidas que afectan los intereses de algunos sectores que o bien son propietarios de medios de comunicación o bien son financistas de estos. En efecto el interés de esos sectores afectados, que forman parte de corporaciones con (como bien dice Rafael Correa) más poder que los gobiernos, es que este gobierno se vaya o deje de afectarlos. En esto coinciden con el interés de una oposición que a pesar de provenir de ideologías y palos distintos se homogeniza alrededor de este punto porque no solamente quiere ser gobierno sino que además sabe que necesita del apoyo de los medios de comunicación para lograrlo.
Lo que termina pasando es que ese interés y esa necesidad de los partidos de la oposición hacen que esta no represente los intereses del pueblo (el interés común) sino que a fin de cuentas represente los de los medios de comunicación hegemónicos que forman parte de corporaciones que a su vez responden a oligarquías (pocos con mucho) nacionales o multinacionales cuyo interés es maximizar el beneficio y, como diría Marx, presentan su interés particular como el interés general para consolidar su dominación.
En este embrollo, como no hay hechos sino interpretaciones, todo lo que haga el gobierno deberá ser interpretado como negativo en sintonía con una estrategia simple enfocada en cumplir alguno de los dos objetivos que mencioné arriba: que el gobierno deje de afectar sus intereses o que se vaya. Para el primero el congreso es una herramienta clave para obstaculizar la gestión y para el segundo, si el clima de escándalo y crispación logra instalarse definitivamente, también porque en ese caso cualquier tontería sería una razón suficiente para emprender “el plan juicio político” que, como ya funcionó en Honduras, es la forma moderna (¡y constitucional ahora!)de bajar un gobierno cuyas medidas no coincidan con lo que espera el bloque hegemónico sobre todo si hay partidos politiqueros que saben que sino no tienen forma de acceder al poder.
En esta línea cualquier manera de golpear a los Kirchner desde los medios sirve a los intereses hegemónicos afectados y desde ese lugar encontramos una explicación al espacio mediático que logró tener Pino, que sigue sin tomar conciencia de que si en algún momento llega a estar a punto de lograr el poder para hacer todo lo que dice que hay que hacer (que quiero decirlo: coincido plenamente): nacionalizar la minería, cortar los lazos con la puta patria financiera, desarrollar el FFCC a partir del desarrollo del mercado interno, etc., todo ese espacio mediático que tuvo en 2009 y que tiene cada tanto ahora va a desaparecer. Este gobierno, lamentablemente, aunque golpeó a poderes concentrados sigue tejiendo lazos con una parte del bloque hegemónico, pero criticarlo en TN en horario central lejos de presionarlo para que corte esos lazos y mucho más lejos de ayudar a construir poder para forjar una fuerza política superadora y que reemplace a este gobierno termina ayudando a tipos que tienen intereses espurios: quieren derrumbarlo, y en su lugar no solamente no harían todo lo que Pino critica sino que tampoco harían todo lo que Pino no critica.
Esta es una verdad Actimel.