Por Daniel Wizenberg
Husmeaba la estantería de “Política Económica” de la Biblioteca Nacional de Maestros buscando un ejemplar de hace algunos años de Juan Carlos de Pablo, hasta que el nombre del autor de uno de los libros que estaba al fondo de la estantería me llamó la atención. Lo tomé y no pude evitar largar una carcajada al ver lo “noventoso” de la foto de la tapa. El autor: Martín Redrado. Ya sé que pasó de moda hablar de este muchacho, pero además de que el debate sobre las reservas y la ontología del BCRA sigue vigente, necesitaba compartir con ustedes varios fragmentos de este (triste) hallazgo titulado “Tiempo de desafíos”, de Ed. Planeta (1994), en el que huelgan las ideas de soberanía política, independencia económica y justicia social. Si la tapa era noventosa prepárense para el contenido…
“En mayo de 1991 Cavallo me invito a su casa, un piso 23 de la calle
Libertador. Fue un desayuno frugal porque él estaba a dieta.
Le describí cómo había diseñado la colocación internacional de Telmex,
se entusiasmó. Le brillaron los ojos y me consultó si nosotros también
podíamos pedir un adelanto a los bancos colocadores. Explicó que
necesitaba 300 millones para pagar al FMI el tercer trimestre. Le dije que sí,
que era algo muy común. Lo felicite por el plan de convertibilidad. Le
dije que el gobierno podía aprovechar aún más las reservas usando una parte de
ella en inversiones de bajísimo riesgo. Al instante se comunicó con
Roque Fernández (Presidente del BCRA) y le ordenó que lo hiciera. Con esa
llamada empezó un proceso de un año y medio que terminó en la
contratación de 4 bancos internacionales para manejar las reservas
argentinas.
“¿Ves? Me dijo. Necesitamos una persona así como vos, con ideas para el mercado
de capitales. Quiero que seas el presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV)”
(…)
“Uno de los mejores puntos de la convertibilidad es que no te deja usar
las reservas para pagar compromisos externos, por eso desde el 91 el gobierno afortunadamente está obligado a conseguir plata de otra parte: reduciendo el gasto público, vendiendo las empresas del estado y tratando de q nadie deje de pagar
sus impuestos”(…)
“Estuve 3 años en la CNV, y me alegró ver que el plan político-económico de Carlos Menem vaya en serio.”(…)
“Antes de aceptar consulte a varias personas de confianza (entre ellos Jorge Martínez
de Hoz y Raúl Moneta). De todas las personas que consulté las que más me
apoyaron fueron Roberto Alemann y Jorge Bustamante.
Fui uno de los que ideó el sistema previsional de capitalización
individual, había que guardar el ahorro de los argentinos en un lugar
seguro y no hay ninguno más seguro que el mercado de capitales”(…)
“¿Hace falta explicar los beneficios del plan de convertibilidad?
Menem no hizo una revolución productiva pero hizo una revolución de
estabilidad aunque es preciso atar aún más el proceso de privatización a la
negociación con la banca extranjera.”
Algunos comentarios sobre lo dicho por el “Golden Boy”…
Lo que Redrado refleja en el libro es un claro fanatismo por el Mercado de Capitales como regulador y como aspiración máxima de la economía (la idea central del neo-liberalismo). Dice “Le dije que el gobierno podía aprovechar aún más las reservas, usando una parte de ella en inversiones de bajísimo riesgo“. Hace poco dejó en claro en el Congreso que su intención es “defender el ahorro de los argentinos” pero ¿se defienden los ahorros apostandolos en el casino?. Está claro que no tiene una propuesta, ni él ni su corriente ideológica (aunque digan que son técnicos desideologizados), de utilización de las reservas para el desarrollo productivo sino que prioriza hacer trabajar al dinero y no hacer trabajar al país, de hecho festeja que la convertibilidad se pueda mantener gracias a ajustes: reducir el gasto público, privatizaciones y aumento de impuestos.
Sus fuentes de consulta principal son dos Ministros de Economía de la dictadura (Jorge Martinez de Hoz y Roberto Alemann) que además de complices del horror fueron, fundamentalmente, los padres del proceso de desindustrialización y extranjerización de la economía nacional. Redrado mamó esa anti-soberanía a la perfección, de hecho se jacta de, con su propuesta a Cavallo, desatar un proceso que derivó en “la
contratación de 4 bancos internacionales para manejar las reservas argentinas” ¡¡¡¡¡4 BANCOS INTERNACIONALES MANEJANDO LAS RESERVAS ARGENTINAS!!!!!!
Su otra fuente de consulta fue Jorge Bustamante. Sí, adivinaste, no es ni un economista del Plan Fenix ni un profesor marxista de la UBA sino (cito de su CV) “ Fundador del MBA Banco de Inversiones y especialista en Privatizaciones y Corporate Finance”.
A partir de lo citado arriba, se entiende su renuncia al BCRA: “Uno de los mejores puntos de la convertibilidad es que no te deja usar las reservas para pagar compromisos externos” decía. Está claro que no iba a estar a favor del Fondo del Bicentenario y que tarde o temprano se iba a despegar del gobierno que estatizó los fondos previsionales cuando había sido el mismo Redrado quien había ideado todo lo contrario.
Coincido con Martín en que Menem hizo una “revolución de estabilidad”, sólo que lo que se hizo estable y duradero fue la desigualdad.

muy buen artículo, dani.
me causa mucha risa como este señor se ensancha enorgullecido diciendo todo lo que hizo y quién lo aconsejó. se reivindica salvador de la patria, moreno y san martín revivieron en su persona! jaja. siempre dije que los liberales viven fuera de la realidad, pero esto es el colmo.
Lo que refleja esta nota es justamente lo poco confiable que es el gobierno “nacional y popular” y lo falaz del argumento que los muestra como un proyecto superador al de Menem. Es una superación de los 90 un gobierno que diseña sus políticas con los mismos economistas y políticos que crearon aquel “modelo”? Claramente no. No es el caso de Redrado el único, recordemos que el gobierno K tuvo en su gabinete a ministros como Beliz (miembro del OPUS DEI y ex aliado político de Cavallo en la capital), a Maza (ex UCeDe), a los Fernandez (ambos del riñon de Cavallo en los 90), el vicepte. Scioli (ultramenemista defensor incluso de la re-reelección), ahora Boudou (del CEMA, universidad unltraneoliberal dirigida por Roque Fernandez, el ex ministro de Menem) y así podemos econtrar un montón de casos, ni hablar si bajamos a las segundas líneas de gabinete. En fin, notas de color que tenemos que tener muy en cuenta cuando creemos que los K son un camino progresivo a algo superador o al socialismo como algunos pocos de ese espacio se han animado a mencionar.
Muy buena respuesta Juan
El gobierno K tiene un riñon menemista y hasta donde recuerdo, Redrado fue presidente del BCRA 6 años antes que pasar todo esto. Porqué tuvieron durante tanto tiempo en un alto cargo a un neoliberal con semejante ideas??
Gustavo, cuando Kirchner estuvo en 678 Orlando Barone le preguntó lo mismo. Ahí explicó que necesitaba construir poder con un hombre del establishment en el banco central sino no tenía forma de manejar la cuestión financiera nacional en un principio. Yo le doy la razón en esto y creo que a veces tenés que emplear a un pelotudo para calmar a otros pelotudos, aunque me parece como marcan vos y Juan que se tardó demasiado en sacarse de encima a este tipo. Me alegra que ahora este Marco Del Pont.
Es cierto que un gobierno muchas veces tiene que negociar con el enemigo, pero “a costa” de darle el manejo de cuestiones estratégicas? Igualmente yo no lo veo como un “costo”, la respuesta de K a Barone es oportunista, porque por los ejemplos que di antes de quienes confromaron el gobierno, por la historia política del propio Kirchner en los 90 y por el proceso que atravesaba la economía argentina durante la gestión de Redrado en la que muchos economistas neoliberales de pronto se volvieron keynesianos, creo que en realidad Redrado y Kircher tenían más similitudes que diferencias. El problema es que ahora el kirchnerismo perdió su hegemonía política y la economía ya no crece al 7 u 8%, con lo cual surgen las diferencias respecto a como ajustar, si por la vía más ortodoxa (bajar los gastos) o si por la vía heterodoxa (vía inflación).