¿Quién es el pueblo?

Por Facundo Romani

La constitución dice: “Nos, representantes del pueblo de la Nación…”. Pero ¿Quién es el pueblo? Un tema polémico si los hay… por lo general algún juristas lo suelen simplificar con una frase “el pueblo somos todos”. La realidad nos muestra que el tema es más complejo que esa simplificación. “Pueblo” es una palabra abiertamente usada, que también muestra contradicciones y sobre todo carece de una definición satisfactoria.

Otra forma de diferenciación viene de la mano de distinguir pueblo de masa, es decir, por un lado está el pueblo como “personas consciente de sus propias responsabilidades y de sus convicciones propias” y por otro lado el vulgo, la masa u hombre-masa, como “individuos que carecen de ideales y de responsabilidad, que no se distingue de los demás y hace lo que hacen los otros”. Esta forma de diferenciar carece de criterios fuertes para distinguir y si se la aplica se opone tajantemente a la diferenciación anterior.

Otra uso es el de pueblo como clase baja, es decir, el pueblo o la plebe en contraposición a la nobleza, los reyes, los patricios. Esta definición proviene de las primeras democracias atenienses en donde existía una fuerte diferencia de derechos entre un grupo y otro. En la actualidad entra en contradicción ya que todos “tienen” derechos y todos eligen. De todos modos la palabra pueblo también hace énfasis en su componente socioeconómico. De hecho la RAE otorga dos acepciones en la definición de pueblo a esta forma. Por un lado dice que pueblo es “población de menor categoría” y por otro “gente común y humilde de una población”.

La idea de pueblo como totalidad es bastante difusa, la disparidad de derechos entre las clases altas y las bajas hace que no concuerde una definición de este tipo. El pueblo como expresión de totalidad es muy heterogénea, y forma un grupo en la cual no todos quisieran estar unidos. El pueblo como totalidad es a veces mediocridad y hay gente que busca diferenciarse de eso y difícilmente puedan ser incluidas, por defecto o por virtud.

El uso de la palabra popular es un tema clave. Se dice que lo popular es lo que corresponde a lo que frecuenta la mayoría y hasta lo que es acorde a sus intereses, aquí tenemos otra definición, los intereses no están dados necesariamente por condicionamientos meramente socio-económicos. Desde esta perspectiva, el pueblo se convierte en un grupo que tiene ciertamente intereses en común, intereses de la mayoría.

En este tema, polémico ya de entrada, podemos concordar en que no hay una definición clara. La falta de bibliografía al respecto nos hace proponer una definición propia, sin intentar con esto solucionar el tema. El pueblo puede ser entendido como:

“Grupo social de una nación que vive y existe por sí mismo”

Es una definición que intenta no ser discriminatoria, de tomar el asunto desde una perspectiva más filosófica y contemple varias acepciones de las que hemos visto. El pueblo pasa a ser la base de la sociedad. Es necesariamente la mayoría e incluye a la gente sencilla, aquella que vive de forma sustentable y razonable, comparten necesidades y por tanto tiene intereses en común. Cuando se habla de pueblo, no se puede hablar de pueblo internacionalmente, se hace mención de una forma u otra a la nación. Por eso se incluye la palabra nación en la definición, no tendría sentido, por las relaciones de globalización, poner a los pueblos de cada nación en una misma denominación.

¿A quienes excluye esta visión? Evidentemente excluye a quienes necesitan explotar a otros para existir como clase, es decir, si hay quienes poseen mucho más de lo que se puede tener en un equilibrio de las riquezas, evidentemente necesita de los demás para existir como tal quien lleva ese tipo de vida. Desde una perspectiva más inquisidora se sacar a los empleadores de quienes pertenecen al pueblo. Esa diferenciación cae en la ridiculez, la relación de dependencia laboral no necesariamente implica intereses tan contrapuestos como para no pertenecer al mismo grupo. Como dijimos, el hecho de que sigan una vida sustentable, no ostentosa, los hace pertenecer al pueblo. Esta visión excluye a la burguesía nacional que vive mucho mejor que el pueblo en general, pero también la excluye por sus intereses muchas veces. Vivimos una época de trasnacionalización de la burguesía nacional, pasaron estas a responder a los intereses del extranjero o de burguesías globales. Se genera una relación recíproca de dependencia subordinada con el extranjero y por tanto dejan de pertenecer al pueblo de la nación.

Es importante saber quienes pertenecen al pueblo y quienes no. Cuando hablamos de lo nacional y popular recurrimos a la definición de pueblo. Es de alguna forma una responsabilidad también pertenecer al pueblo y al campo popular. No son parte del pueblo muchas veces los mismos que lo conjuran o hablan en nombre de él. Escudo de uso mediático que sirve para reproducir ideas desde la burguesía mediática. Llámese Mirtha Legrand, Susana o Tinneli que hablan en nombre del pueblo haciendo reclamos derechistas, que no son más que exacerbaciones motivadas por un discurso mediático claro. El pueblo debe reconocerse y saber diferenciar quienes no pertenecen a él y tienen intereses contrapuestos.