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¿El Malestar en la Cultura o La Cultura del Malestar?

Allá por el año 30′, Herr Doktor Sigmund Freud producía uno de sus escritos más maduros y “comprometidos”, titulado El Malestar en la Cultura.

Sin querer entrar de lleno a un análisis psicoanalítico profundo (ya que quién les escribe no es un erudito por el momento en el tema; y además no es el objetivo buscado) pretendo sí relacionar estos valiosísimos aportes que hablan de generalidades, con una presión cultural en particular: la propia, la de este aquí y ahora en la Argentina y “el Mundo” del nefasto postmodernismo. Y además, sentar las bases para que con más tiempo, esfuerzo y análisis se pueda, como Club, llegar a realizar desde un enfoque multidisciplinario una reflexión acerca de estas cuestiones fundamentales que involucran al conjunto social todo dentro de este “quiste” necesario (pero no por eso no-cuestionable) como lo es la Cultura1.

Dentro de su frondosísima obra, este ensayo en particular se diferencia por tener muy presente un carácter filosófico (y si se quiere sociológico) además del enfoque psicoanalítico característico, ya que nos sitúa en el eterno conflicto o dicotomía individuo-sociedad (exigencias pulsionales Vs. restricciones impuestas por la cultura), argumentando que existe un malestar en los seres humanos propio del proceso cultural del cual son y serán atravesados.

Este malestar se pone de manifiesto en la insatisfacción que el hombre de la cultura [tomando a este término en un sentido amplio, abarcando todas las manifestaciones culturales en lo particular y general] sufre por la simple razón de que la misma debe controlar, restringir, repeler, reprimir, sofocar o aniquilar esos impulsos eróticos y agresivos (que aunque parecen contrarios, se verá que están íntimamente relacionados y que poseen casi idéntica génesis) para poder ser realizada, poder realizarse dentro (instauración de un Superyó que regle la moral y la culpa de los seres) y fuera de los individuos y llegar a hacerse indispensable, inherente y necesaria para convertir al humano en ser humano.

Para Freud, esta sofocación de las mociones pulsionales más puras, “innatas” y fuertes lo diferencian de ese hombre primitivo, “sin restricciones”; y le producen, entre otras cosas, la Neurosis2 (expresión en síntoma de esta auto-represión impuesta y auto-impuesta).

Ya desde los orígenes de nuestra raza, en ese supuesto genético del Mito de la horda primitiva3, para lograr la convivencia humana fue necesario pasar del poderío de una sola voluntad tirana (la de ese Padre o patriarca supremo) al poder de todos, al poder de la comunidad; es decir, que todos debieron sacrificar algo de sus instintos (a mi juicio, llegar al Bien Común): la cultura los restringió. O sea, los sacrificios colectivos a favor del tabú (regla auto impuesta y consensuada; por ej., la prohibición del incesto o “un contrato social“) posibilitaron instaurar esa autoridad suprema, superadora de todas las subjetividades (instauración del primer orden social).

O en palabras del autor: “El resultado último debe ser un derecho al que todos -al menos todos los capaces de vida comunitaria -hayan contribuido con el sacrificio de sus pulsiones y en el cual nadie -con la excepción ya mencionada -pueda resultar víctima de la violencia bruta.” (Esto es, que no sobrevenga la “Ley del más fuerte”).

Cultura! Libertad!

Curiosa pero a la vez obvia conclusión: pareciera que si seguimos este axioma llegaríamos a mostrar cómo la misma fuerza que nos oprime (véase, ese contrato social o “unión que hace la fuerza”) puede llegar a liberarnos, a realizarnos tanto como individuos o como sociedad… Que la enmienda del ser humano sea buscar un equilibrio entre las demandas individuales y las exigencias culturales de masa que le depare eso tan preciado y misterioso: la felicidad (pero no la expuesta por Palito Ortega, claro…).

[Movimientismo Vs. Individualismo]

¿Cómo encontrar esa felicidad en medio de una Cultura del Malestar? ¿Cómo encontrarla, teniendo en cuenta la existencia de una fuerza propia de la cultura y de los seres, que pretende “llevar todo hacia su situación originaria”, “hacia atrás”? (Pulsión de Muerte).

¿Cómo hacer que esa bendición que tienen los hombres parar reunirse en unidades cada vez mayores y ricas (Eros) pueda hacerle frente a semejante aluvión?

Y siguiendo este último enunciado de “esperanza”: ¡¡¡¿Cómo hacer para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos?!!!  (O al menos “amarlo como él te ama a ti”)

***

Con esto, indudablemente, diríamos: “Homo Homini Lupus”. En todo nuestro derecho: claramente debemos atribuirle al hombre una tremenda cuota de agresividad, de competencia y de demanda individualista (factor que perturba los vínculos interpersonales, desde luego).

¿Cómo “soportamos” esto? Pues bien, “la cultura a nuestro auxilio” (pero de forma paradójica): en vez de llevar a cabo una actitud “racional”, en vez de combatir esto por una vía que alivie al ser, realiza todo lo contrario: violencia para combatir la violencia. Nos expone a una agresión tanto más superior de la que nosotros mismos producimos, llevándonos a una consternación y a una solución que no soluciona nada. Consternación generada por la imposibilidad de descargar, de abreaccionar esa agresión por una vía “sana”, que nos da como resultado un incremento de la autodestrucción, o agresión hacia adentro, o si se quiere masoquismo (aquí es donde se ve esa íntima relación antes mencionada entre la agresión y lo sexual); o, en el caso opuesto, un incremento de las mociones sádicas o violentas hacia “el prójimo” (tanto peores que las -innatas-).

(¿No les resulta familiar este enunciado con numerosas campañas político-sociales basadas en la “mano dura” y compañía?)

…Y ahora bien, con este “alentador” panorama:

¿Cómo hacer para realizar la casi imposible (por no decir lisa y llanamente no-posible) tarea de buscar el placer y evitar el displacer?

En el texto, el autor distingue 3 fuentes del sufrimiento humano (resumidas brevemente): el poder de la naturaleza, la caducidad de nuestro cuerpo y nuestra insuficiencia para regular nuestras relaciones sociales. Las dos primeras, inevitables; no entendemos la tercera: ¿por qué la sociedad no nos procura satisfacción o bienestar? (de ahí la natural hostilidad hacia lo cultural).

“Hecha la Ley, hecha la Trampa”. Creo que a modo de introducción, deberíamos plantearnos “qué trampas” hacerle a estas leyes culturales que nos oprimen; así como también indagar en el todo y en la suma de las partes (nosotros) acerca de actitudes como el conformismo, la obediencia, la sumisión, entre otras.

Sólo así, tal vez en algún momento tengamos “una cultura como la gente”, una cultura que nos posibilite lograr eso que los que saben siempre dicen: el equilibrio (o sinónimos como equidad, inclusión, igualdad, etc.).

No es menester de este, mi humilde texto, ni del texto del cual me inspiro criticar o demonizar a la cultura: la cultura no es algo ajeno o intocable para nosotros, los Homo Sapiens. Por el contrario, debemos poder tomar conciencia de que nuestras acciones y cambios moldean y moldearán a la cultura; indagando, daríamos cuenta de que parte de “lo siniestro” de las culturas es hacernos “olvidar” que fue la raza humana quién creó el mundo conocido, quién hizo tanto “lo bueno” como “lo malo” (ya que no hubo ningún ente superior que hizo o dejó de hacer los hechos y la historia).

Debemos saber, por último, que en esencia la Cultura es un proceso al servicio del Eros, el cual como se mencionó pretende reunir a los individuos aislados, para así lograr “la gran unidad”: La Humanidad. Y aunque aceptemos a la agresión como inherente al S.H. no por eso debemos resignarnos y no tratar de enmendar “este error de fábrica”, para así poder sortear ese sentimiento de culpa que nos procura menos felicidad, menos dicha. Y así, humildemente y de una vez por todas, hacer lo que decía el viejo Borges (con quién no comparto muchas cosas, pero sí esta frase): “mi único objetivo es ser feliz”

Julián Agustín Ferreyra
[j.A.f.]

Bibliografía.

FREUD, Sigmund: “El Malestar en la Cultura”, en Obras Completas, Amorrortu editores, tomo XXI.

Resumen de “El Malestar en la Cultura”, en http://www.geocities.com/psicoresumenes/Freud/freud3.htm

Notas


  1. Cultura: refiere el texto original al concepto en un sentido amplio; no da cuenta de la cultura en tanto y en cuanto a las manifestaciones culturales más conocidas (como podría ser el arte, la literatura, la música) sino al proceso socializador que hace al hombre ser un ser social, un ser que comparte, inventa y transmite saberes. []
  2. Neurosis: En esta obra se la concibe, a fines prácticos, como la lucha entre el interés de la autoconservación y las demandas de la libido, en el cual el Yo (o autoconservación) triunfa, pero paga un precio (el síntoma o formaciones sustitutivas de estas mociones sexuales-libidinales).
    De aquí, otro dualismo fundamental para entender el análisis: Eros (extensión incesante, fuerza que acepta “los avatares de la vida” en pos de un camino “hacia adelante”) Vs. Pulsión de Muerte (que para hacer una comparación con lo político, pretende “conservar el status quo“; “ir hacia atrás”, “volver a lo inorgánico”). []
  3. Tótem y Tabú. []
 
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8 Respuestas

  1. Daniel

    Cuenta la historia que don Sigismund se cruzó con Mussolini y le autografió un libro para el Duce, la dedicatoria decía “Para un referente de la cultura”. Mussolini nunca leyó a Freud y por lo tanto nunca se dió que lo boludeó.

  2. El ser humano es un ser social… Y el individuo debe someterse para entrar en sociedad. Su aporte como individuo es único e irrepetible a la mejor analogía con la lingüística de Saussure…
    También vale recordar que cada persona está sometida a un ininterrumpido proceso de posible crecimiento, no nacemos sabiendo ni menos crecemos completos… Un poco de humildad vale.
    No es lo mismo reaccionar en pagar con la misma manera (ama como te amen a ti) con amar en proactivo por como nos amamos a nosotros mismos…
    El amor debe ser incondicional y siempre deseando el bien a nuestro prójimo… Porque allí donde otro falle nosotros debemos triunfar aprendiendo de los errores… Somos complementarios por nuestras limitaciones como seres que nacen, crecen y mueren.

    Genial el texto…!

  3. Muy buena la entrevista en Canal 26.
    Ahora voy a “visitar” un poco la página, saludos.

  4. Natalia

    Acabo de ver la entrevista en canal 26 y llegue a la pagina…
    muy bueno el texto… rene kaes habla de los peligros de la institucion para el individuo y las heridas narcisistas. Establece el paradigma de que el individuo debe dejar una parte de si mismo (de su yo) para poder pertenecer y la relacion con el poder supremo (que para el seria la madre).
    Capaz que aclara algunos interrogantes del texto, para el que le interese.

  5. Muy bueno el texto en cuanto a reinvindicar al ser humano como pulsional dentro de cada sociedad, politica y cultura. Y en las diferencias encontrar la fuerza de esas pulsiones innatamente vitales en todo ser, las que redundan en un constante encuentro vida muerte, siendo la evolucion de las culturas una manifestación de la “apoptosis” del organismo como analogía…ya que en el fenomeno de la apoptosis, hace falta que miles de celulas mueran tan solo para dar curso a que otras vivan.

  6. Julián

    Cito:

    “el precio del progreso cultural debe pagarse con el déficit de dicha [dicha = buenaventura, felicidad] provocado por la elevación del sentimiento de culpa” (p. 103).

    ¿Dónde entra, entonces, el MALESTAR?:

    es aquel que tiene al “sentimiento de culpa como el problema más importante del desarrollo cultural” (íd.).

    saludos, y gracias por los comentarios.
    [j.A.f]

  7. candela

    una aclaración sobre esta parte..

    “¿Cómo “soportamos” esto? Pues bien, “la cultura a nuestro auxilio” (pero de forma paradójica): en vez de llevar a cabo una actitud “racional”, en vez de combatir esto por una vía que alivie al ser, realiza todo lo contrario: violencia para combatir la violencia. Nos expone a una agresión tanto más superior de la que nosotros mismos producimos, llevándonos a una consternación y a una solución que no soluciona nada. Consternación generada por la imposibilidad de descargar, de abreaccionar esa agresión por una vía “sana””

    La cultura reprime nuestra violencia natural con más violencia y, estoy de acuerdo con vos, esa es una “solución que no soluciona nada”. Pero entónces, ¿cuál es la solución?: ¿dejar nuestra violencia/agresión sin represión? o ¿cuál es esa “via sana” para poder evitar la represión violenta de la cultura? (y “descargar” la violencia por otro lado)

  8. Rta:
     justamente, si supiéramos la solución, el mundo sería un lugar mejor. Aparte de que no la sabemos, creo que no hay una solución: la tarea está en descubrirla; el objetivo del texto original -y el de este humilde análisis- es justamente hacer notar este malestar en la cultura (además de tratar de argumentar sus causas y hechos que lo respaldan). Ese -hacer notar- sirve como un primer paso hacia la búsqueda de -la solución- (ya que no podemos solucionar nada si no damos cuenta o no tenemos conciencia de los procesos sociales que nos rodean).

    Pero si me preguntaras qué solución me animaría a dar, la rta. está en el texto: dentro de esa batalla eterna, el Eros debería imponerse por sobre la Muerte. Suena muy abstracto, carente de realidad, lo sé; aunque lo podemos llevar a la praxis, a lo pragmático: que una o todas las culturas cambien.

    Que la cultura esté al servicio del ser humano (y no viceversa).
    Que la cultura sea la producción más acabada posible del conjunto de subjetividades que la componen.
    Que esas subjetividades, esas personas, se esfuercen en mejorar, se esfuercen (a prueba y error, si es necesario) en pos de algo casi perfectible.
    Que todas esas personas estén dispuestas a sacrificar algo (como se dice en el texto) de sí en pos de un bien común.
    La solución, claro está, no es dejar nuestra violencia “al destape” (ni siquiera ese hombre primitivo lo hacía).
    Pero sí, la solución podría ser sublimar esa violencia en mociones positivas, en mociones de amor y demás (notar que en el texto traté de hablar del origen común del amor-odio). 
    (lo que es, es y lo que está, está; el reto es y está en aprender a vivir con ello).

    Ahora bien, ¿cómo se hace esto?. Muy bien: lo hacemos nosotros, cada uno, y como cultura. (no hay otra respuesta o fórmula preestablecida: a no olvidar que todo lo malo y todo lo bueno lo hemos hecho nosotros, como hombres y mujeres)
    Gracias por plantear esa pregunta; a veces se dan muchas causas pero ninguna solución (error que muchas veces, me incluyo, cometemos).
    [j.A.f]

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