Seguimos arremetiendo contra el discurso pedorro de la seguridad.
A la ola de opiniones de Mirta Legrand, Susana Gimenez, Guillermo Cherazny y Georgina Barbarrosa ahora se suma la de Karl Marx….
“La seguridad es el concepto social más alto de la sociedad civil, el concepto de policía; toda la sociedad está ahí sólo para eso, para garantizar a cada uno de sus miembros la conservación de su persona, de sus derechos y de su propiedad. En este sentido Hegel llama a la sociedad civil `el Estado de necesidad y de razón´.
Mediante el concepto de la seguridad la sociedad civil no se eleva por su egoísmo. La seguridad es más bien la aseguración de su egoísmo.
Miren, sino, el Art. 8 de la Constitución de 1793 (de la Revolución Francesa):
La seguridad consiste en la protección acordada por la sociedad a cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, de sus derechos y de sus propiedades.
Ninguno de los llamados derechos del hombre sobrepasa, pues, al hombre egoísta, al hombre tal como es, miembro de la sociedad civil, al individuo cerrado en sí mismo, reducido a su interés privado y a su arbitrio particular, separado de la comunidad.”
(Extraído de “La cuestión judía” Pág. 40 Ed. Nuestra América 2005)

Agrego algo de Natanson hoy:
“La cuestión es cómo asumir políticamente el problema de la inseguridad desde un enfoque progresista. El Gobierno ha sido renuente a hacerlo por una serie de motivos. En primer lugar, como resultado del diagnóstico simplista de considerar a la inseguridad como un subproducto automático de la desigualdad, de lo que se deriva –como señala el investigador brasileño Marcos Rolim en La seguridad como desafío moderno a los derechos humanos– la inmovilizadora tesis de que hasta que no se acabe la segunda no tiene sentido ocuparse de la primera. A ello se agregan otros factores, como el natural rechazo de las corrientes progresistas a utilizar la represión legítima debido a la alergia que le produce el contacto con un policía o un gendarme a cualquiera que haya sufrido la acción de la dictadura, lo que ha generado una notable falta de capacidad de gestión sobre el tema (con excepciones contadísimas, como Marcelo Saín). Finalmente, está el argumento de que la impunidad de los crímenes de la dictadura y la falta de castigo de los delitos de guante blanco, sobre todo la corrupción, alimentan la inseguridad. Y si por un lado es posible que la falta de justicia haya generado un contexto social afín al delito, la interpretación parece un poco forzada: en otras palabras, no parece fácil encontrar una correlación directa entre la sanción de las leyes de obediencia debida y punto final y la industria de los secuestros, o entre los indultos y los desarmaderos de autos o entre Antonini Wilson y los arrebatos en el subte (si fuera así, la recuperación de la ESMA debería haber generado una baja automática de los índices de homicidios).
Ninguno de estos argumentos es suficiente. Desde luego, la inseguridad es un fenómeno estructural, comprobable en otras latitudes, vinculado con la desestructuración social de los ’90, el desmantelamiento del modelo de bienestar y la individualización y despersonalización de las relaciones sociales. Está, como señala el sociólogo Marco Aurelio Nogueira, en la base de la “sociedad del riesgo”, en la que todo –el empleo, el vínculo matrimonial, la propia vida– se encuentra en estado de amenaza permanente. Pero que esto sea así no implica que el Gobierno deba resginarse a ceder el tema al populismo penal de derecha. La modificación de las contravenciones propuesta por Daniel Scioli es una peligrosa señal de lo que puede venir.”
No me termina de cerrar lo de Natanson.
Para mi el dilema sobre la seguridad desde un punto de vista tambien marxista es el dilema de la paz vs la seguridad. Es evidente que para el progresismo y en especial el marxismo la paz es el fin de las desigualdades pero es tambien evidente como dice Natanson que al menos es una vision parcial o ignora parte del dilema que por algo es un dilema.
Pero como toda discusion se debe dar entre actores que se entiendan a si mismos y no bajo una discusion de famosos ignorantes, ciudadanos embroncados y juristas de manuales viejos que tanto se ponen de moda.
“como resultado del diagnóstico simplista de considerar a la inseguridad como un subproducto automático de la desigualdad, de lo que se deriva – la inmovilizadora tesis de que hasta que no se acabe la segunda no tiene sentido ocuparse de la primera”. Discrepo con esta opinión por lo siguiente: esta tesis no es inmovilizadora si hay un gobierno que efectivamente tome medidas que acaben con la desigualdad. Tal cosa yo no la he visto, los planes sociales claramente son insuficientes, son migajas que se dan frente a un contexto muy duro, numerosos estudios (entre ellos los de la CTA) demuestran que todavía no hemos recuperado en términos de distribución ni siquiera los niveles de los 90´. Además las útlimas medidas apuntan a profundizar el asistencialismo permitiendo a su vez que se siga reproduciendo la desigualdad en la propia estructura productiva, que continúa favoreciendo a pocos. Entonces el problema es que en el tema de la distribución frente a la desigualdad se ataca la consecuencia del problema y no la causa. Y en el caso de la seguridad pasa lo mismo, porque si se pretenden exigir respuestas pasando por alto la “posiblidad” de redistribuir más, caemos entonces en lo mismo, se piden soluciones ante consecuencias ya consumadas de hechos de violencia, no ante las causas. Por más que le demos vuelta no hay recetas progresistas para la represión policial ni represión de ningún tipo. Por otra parte, si de seguridad hablamos debemos exigir que supriman desde las cupulas hasta el otro extremo de la pirámide a policías asesinos, muchos de los cuales cumplían tareas en la dictadura. Son esos mismos policias que hicieron desaparecer a Luciano Arruga y a jóvenes del conurbano a quienes presionan para que salgan a robar para la propia policia. Si como mínimo no acabamos con eso no podemos pensar nunca que la institución policial pueda formar parte de la solución a esta problemática.
che juan hacemos un post haciendo hincapie en Marx de lleno y ni un gracias tuyo, que barbaro jejejej, un chiste. abrazo
Mientras un pueblo pase hambre, no creo que haya una verdadera paz social y menos seguridad…