Inclusión social


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Inclusión, inclusión, palabrita en el mantel, muchos platos se la sirven, pocas bocas a comer. Todos hablan, de una forma u otra, de inclusión social en nuestros tiempos, deuda tan importante en nuestro país.

La inclusión social es la forma por la cual se incluye a todos los miembros de la sociedad en el desarrollo de una nación, en contraposición a esto está la constante exclusión de los sectores menos favorecidos1. Algo que caracteriza a la Argentina es su desproporcionada concentración poblacional y hasta de riquezas. La inclusión social es un viejo reto que recorre nuestra vida política en muchas expresiones a lo largo de la historia. Es algo ante todo deseable y necesario, solo quienes han planteado a esta cuestión como un tajante imposible han planteado alternativas contraria a esto, otros se han mostrado más bien indiferentes o esquivos y otros sin decirlo explícitamente también se han puesto en contra. Todos quisiéramos vivir en una ciudad en la que todos contemos con buenas condiciones de vida,  no sólo económicas, sino también sociales en general (educación, salud, seguridad, etc.). Pero esto no es tan fácil cuando hay una sociedad que excluye, que discrimina, que desconfía, que tiene miedo, que es egoísta.

Este reto requiere de un compromiso significativo y de todos. No alcanza con “servirnos” de esa palabra para hacer una campaña o para valerse de una justificación, hace falta poner en práctica políticas concretas e integrales. La inclusión viene de la mano con temas trascendentales como el modelo productivo, la seguridad, la educación, la obra pública, la salud, la distribución del ingreso. Por eso se debe hablar de un plan integral y coherente que apunte a una sociedad más justa y equitativa para solucionar este tema.

El problema de las villas2 en los centros urbanos del país es un tema fundamental para la inclusión social. En nuestro país se acumulan pobres, no por acción perversa, sino por inacción, por acumular la actividad productiva a estos centros urbanos, por no tener planes de desarrollo en el interior del país, por el deterioro de los medios de transporte, y la ausencia de iniciativas públicas en las villas. La carencia de viviendas dignas empeora y excluye exponencialmente a la gente que vive en ellas.

En el interior del país y sobre todo las provincias del NEA3 y NOA4  (Nordeste y noroeste argentino) el flajelo del hambre y la marginación es ampliamente superior al de otras zonas del país llegando a situaciones dignas de nuestra mayor verguenza. La inclusión social no es un problema local, sino un problema macro también, en la medida de que hay zonas más beneficiadas y otras más perjudicadas. Hablar de este tema pone en juego la federalización de las políticas y también las urgencias. En la actualidad muchos niños aún pasan hambre y mueren por causas evitables, es urgente ocuparnos de este tema5. Es indigno vivir en un país en donde hay tantos que sufren a tan alto grado, debemos frenar este flagelo urgentemente.

En la actualidad hay grandes desafíos en cuanto a la inclusión social, en las elecciones actuales se pone en juego, en parte, el modelo productivo, íntimamente relacionado con esta cuestión. Pedimos a los legisladores que pueden intensificar la inclusión social que paulatinamente se pudo ir dando en nuestro país en los últimos años, que se busque una política a largo plazo coherente y estratégica que mejore la situación, sin olvidar las urgencias actuales.

Facundo Romani

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  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Exclusi%C3%B3n_social []
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Villa_miseria []
  3. http://es.wikipedia.org/wiki/Nordeste_argentino []
  4. http://es.wikipedia.org/wiki/Noroeste_argentino []
  5. http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=4932 []