No odiar

Por Ignacio Romani

Haré una manijeada selección de párrafos de una canción de un cantautor llamado Silvio Rodríguez. Y si les queda algo de mi reflexión sobre la canción BIEN y si no, espero que puedan reflexionar con ella. El objetivo es poner en juego una categoría de análisis en los discursos como lo es el odio y dentro de esta categoría, el papel de la crítica.

La cosa esta en…

(Silvio Rodriguez)

La cosa está en no enloquecer,
en no aceptar, en preguntar
para que sirven todos los juguetes
que nos han dado guerra
desarmándolos y armándolos.

Y la canción pareciera que nos intenta dar una definición de “en lo que la cosa está”. ¿para qué sirven las definiciones?. En parte describen algo a partir de ideas conocidas. Pero también deben ser útiles para la realización de las ideas. Tomemos los conceptos de Silvio.

No aceptar es distinto a negar. Bastante distinto desde muchos puntos de vista de la retórica. La segunda, tiene un difundido uso en la sociedad.

Una de las retóricas que más frecuente niega es la del fascismo y las ideologías fanáticas. Estas, básicamente coinciden en tener un “dogma” o sea una verdad develada a la que no se le puede criticar nada.

Es fácil ver la relación de estas ideologías con el odio.

No aceptar es reconsiderar las visiones superficiales que nos ofrece el mundo, preguntarnos por ellas, indagar, ser críticos. El no aceptar es radicalmente distinto al negar… el no aceptar en principio reconoce al otro y este es potencialmente aceptable. Este tipo de pensamiento se parece al de la tolerancia.

Veamos dos ejemplos breves de la historia:

Adolf Hitler… niega el derecho a la vida del pueblo judío

Mahatma Gandhi… no acepta el sangriento colonialismo inglés con su política de desobediencia civil.

(Es tremendamente simplista el ejemplo)

La cosa ésta allí mismo, donde no debería estar:
un paso más allá que el largo de las manos.

No es extraño tampoco que las cosas aparezcan diametralmente distintas a lo que son en realidad. Es sencillo de comprender, si nuestra forma de apreciación se basa en la asimilación del discurso del poder o directamente de dogma es lógico que aparezcan así. Está claro también que esa es la forma más sencilla de ver las cosas y es lógico que por eso Silvio diga “donde no debiera estar”. Y es imposible llegar a ella, como mucho nos podremos acercar infinitamente y esa forma de acercamiento es la crítica. Jauretche nos hablaba de los “profetas del odio” como aquellos que manejaban los discursos; y otra vez daba en el clavo para describir a esta sociedad maniquea.

La cosa está en las cosas
que yo sé y usted no sabe,
y en las cosas que usted sabe,
y yo no sé todavía,
y en los sueños que nos faltan para realizar
nuestros sueños que son de canción.

Esto es un reconocimiento elemental a la incapacidad de saber todo y asi mismo a que nuestra realidad no es la única realidad.

La canción es una excusa… y la canción no tiene ni gran complejidad filosófica ni nada… se deja escuchar si quieren.

En mi opinión. Se trata de que el hombre no debe practicar el odio.

¿De qué se trata “no odiar”?

Creer que es posible aceptar todo y por lo tanto no odiar es inconcebible. No se puede aceptar todo, siendo que existen cosas totalmente opuestas y que cuando aceptamos algo negamos lo contrario. La única forma de no odiar es no aceptar nada a priori… criticar, compartir, soñar en conjunto. Esto no implica no aceptar nada nunca, significa no aceptar nada para siempre. Esto también nos habla de esta categoría objetiva que pretenden muchos. Objetividad que pretenden ya que no son de ninguna ideología.

Las prácticas discursivas en la actualidad distan mucho de eso en todos los niveles macro de análisis y obviamente lo vemos en los comentarios cotidianos, de más está decir en las actitudes racistas, rencorosas y beligerantes. El caso emblemático de los medios, es obvio:

“La visión carente de sentido histórico e incapaz de infundirlo, atomizada y atomizadora, alcanza su realización paradigmática en la visión que ofrecen los telediarios, sucesión de historias en apariencia absurdas que acaban pareciéndose entre sí, desfile ininterrumpido de pueblos menesterosos, retahila de acontecimientos que, surgidos sin explicación, desaparecerán sin que sepamos su solución – ayer Biafra, hoy el Zaire, mañana el Congo – y que despojados de este modo de toda necesidad política, solo pueden en el mejor de los casos, suscitar un vago interés humanitario.

De este modo es, efectivamente, la lógica del campo periodístico, sobre todo a través de la forma particular que toma en el la competencia y de las rutinas y de los hábitos de pensamiento que impone sin discusión, la que produce una representación del mundo preñada de una filosofía de la historia en tanto que sucesión absurda de desastres respecto de los cuales no se entiende nada y sobre los cuales nada cabe hacer.”

Pierre Bourdieu (“Sobre la television”)

Los medios por su forma atentan directamente contra la crítica. Es como hacer filosofía con mensajes de humo diría Neil Postman. Es evidente que estas entonces escapen a la realidad y es necesario que dejen de ser el único contacto de mucha gente con algo distinto a su realidad.

Pero también estas formas discursivas se ve en el discurso opositor de la actualidad. En los delirios de Eliza Carrió, en los comentarios de Macri o D’Narvaez, en las acusaciones de Gerardo Morales, en los discursos de Reuteman. La oposición persigue esta actitud negadora y nos hace creer que es la única posible. La decadencia de las propuestas es un claro ejemplo. Podemos decir incluso que la política, actualmente, es básicamente odio.
Leía a un radical, diciendo algo por fin reflexivo de esta actitud:

“El antikirchnerismo nos está llevando a mal puerto. Somos tan distintos y mejores que lo inverso no constituye el camino adecuado. Como en este caso. Y nos estamos volviendo conservadores. La burocracia nos conduce al estancamiento. Estamos en vísperas de un festival de reelecciones en todos los estamentos. Como si nada hubiera ocurrido en el país como para no plantearse innovaciones.”

Ricardo Campero (fuente )

Las razones no son solo las personas que hacen política y sus egoísmos, sino también los intereses que la atraviesan. Dado el panorama de fuerzas me extrañaría que fuera otra cosa.

Así que este lugar es extraño. Porque este club nos habla del debate, de la critica, de la resignificación.

Se dirá que los que viven criticando son completamente abstractos. Obviamente no se trata de eso. Pero cuando un político dice “prometo paz, salud, trabajo, educación” ¿acaso es concreto? No hay nada más abstracto que eso y todo lo que aclare acerca de esas palabras vacías nunca puede ser algo aún más abstracto.

En Junio: No odie con su voto, piense.