…Guarda que se viene el aluvión zoológico…
* [Ominoso: término muy usado por la literatura psicoanalítica que proviene de la voz alemana unheimliche, que alude a lo no-familiar (elun- es el negativo), lo extraño, lo no conocido, lo siniestro. Lo que S. Freud plantea es que en determinadas acepciones heimliche coincide con su negativo; ya el lenguaje nos hace notar que por alguna "vía misteriosa" (la represión o negación) "lo familiar" se nos presenta a nosotros como "siniestro, ominoso" sin poder nosotros dar una explicación alguna de este giro lingüístico-significante.]
***
Como alguna vez he dicho, no es mi intención escribir alguna interpretación berreta sobre algún hecho concerniente a la “psicología de lo profundo”; mi intención es abrir el juego al análisis y crítica de ciertas actitudes sociales de racismo, odio viseral. De ese eterno retorno de lo igual que hace que compulsivamente haya reticencias generalizadas hacia ciertos sectores y actores sociales (provenientes, las más de las veces, de los sectores de base o populares).
De ahí que el subtítulo alude a la funesta frase, exponente máximo de la superestructura de la “inteligencia” mezquina e individualista, que decía un señor llamado Ernesto Santamarino (al calificar a las hordas peronistas de los trabajadores como aluvión zoológico).
¿Cuál es el elemento que posibilita este odio?
¿Qué es lo que produce tanta resistencia, tanta negación del país real?
Jauretche, en El medio pelo en la sociedad argentina, nos da unas brillantes explicaciones, propias de un sociólogo/psicólogo que se la sabe lunga:
“La inteligencia ha configurado su esquema dentro del cual se puede ser desde Maurrasiano a Leninista [es de decir, desde Facho a Comunista], pero que excluye una presencia social vernácula que ya está decretada “anticultural“
Y unas líneas más abajo:
“No es el origen social el que determina la aceptación, ni siquiera el ideario: es conformarse en los esquemas culturales pre-establecidos. Una vez incorporado al -status- de la inteligencia, el sujeto, hasta subconscientemente es parte de ella, y todas las discordancias ideológicas dentro de la misma pueden existir, pero sobre el supuesto de que se ajusten a la idea de la cultura que intente expresarse con otros módulos de cultura distintos por nacionales: es la barbarie.”
Y para que se entienda todavía más:
“Se trata en realidad de un común -status- cuyos miembros se suponen élite intelectual, dividida entre sí por las ideologías, pero conforme en conjunto en ser élite frente a la multitud innominada..” [de lo cual aludo a ese carácter ominoso]
A mi entender, lo que el autor nos está queriendo transmitir es que, tanto por derecha o por izquierda, existen ciertas pautas, cierta idea de status [o mejor dicho, de status quo] de las cuales una élite se constituye como el “correcto”, como el de “gente bien”. Además, y siguiendo las citas, no interesa la supuesta bandera política, ni las diferencias socio-económicas: lo que esta intelligentzia no puedo tolerar es que ciertos grupos que parecían no-existir (el país real) tome las riendas de su destino histórico y se presente como un sujeto socio-político-cultural nuevo, con igual o tal vez más protagonismo político; lo reticente que esto produce es, justamente, la crítica a la hegemonía de esta superestructura cultural, a esta patria chica que no se pretendía negociar.
No es casual tampoco que el amigo Jauretche nos diga “multitud innominada”: el no-querer nombrar a una persona o a un conjunto de personas responde a una negación, a un proceso represivo propio de no poder asimilar ciertas características que ese grupo al cual se trata de hacer pasar como “no acontecido” posee. En estas estructuras socio-culturales tan rígidas, estamentadas y excluyentes no pudo ser comprendido e interiorizado este hecho histórico. Pero tampoco era la primera vez: ya cuando “el gran Sarmiento” nos hablaba de “Civilización Vs. Barbarie” nos trataba de situar dentro del mismo esquema excluyente y auto-represivo (o bien, para meternos en lo coyuntural, sin la intención de juzgar el contenido sino de ver el mensaje en sí, al escuchar que se habla de “un piquete Vs. una protesta de ambientalistas” estamos haciendo notar una sútil diferencia).
Esta compulsión a repetir los mismos procesos excluyente a través de nuestra historia nos hace ver, ineludiblemente, el hecho de que para esta pseudo élite “lo familiar se torna siniestro”: no pueden soportar, que lo que creían propio, hegemónico e inamovible pueda llegar a ser nada más que cuestionado (porque ni hablar de cuando las conquistas sociales se hacen efectivas).
“Lo unheimlich es todo lo que estando destinado a permanecer en secreto, en lo oculto, ha salido a la luz”. (Freud, Lo ominoso)
(Como si ciertos “fantasmas” pudieran volver; se alude a “lo nostálgico”, a que “el pasado siempre fue mejor”)
No pueden permitir que un cabeza les pueda llegar a mover el piso, le pueda llegar a cuestionar su legitimidad dentro del juego de poder, no pueden bancarse la pérdida de ese status no real, que supieron construir mediante la imitación.
En esto hay que ser absolutamente claros: todos los seres humanos buscamos la estima, la confirmación en los otros, la legitimación y el reconocimiento; pero una cosa es eso, y otra muy distinta es estar viviendo una realidad inventada, auto-creada y no existente que alude a un status de alta clase que nunca se tuvo ni se tendrá. Esto es terrible, ya que produce que un sector de la sociedad, el sector medio en particular, no asuma su rol y protagonismo histórico, lo cual tiene como consecuencia la no creación de una burguesía nacional, conciente de su destino histórico, en detrimento de la implantación de una satisfacción sustitutiva que pugna, cual un sueño, por expresarse como mociones de deseo efectivas y “reales”.
Alguien dijo alguna vez que en la vida existen 2 fuerzas que en una dialéctica constante pugnan por ganarse una a otra. Las han llamado “el bien y el mal”, “la vida y la muerte”, “lo positivo y lo negativo” o también “el progreso y el status quo”, entre otras denominaciones (esto no es excluyente; existen también valores intermedios ya que a veces existen “grises”, pero sólo a veces).Dentro del segundo grupo (me gusta hablar de Muerte para aludir a él) están las explicaciones o supuestos que a mi juicio podrían responder a esas 2 retóricas planteadas en el comienzo.
ODIO: puede entendérselo como una respuesta sustitutiva a otras cuestiones: se lo puede entender como consecuencia del no-amor, como mecanismo de defensa hacia elementos a los cuales no podemos dar cauce o incluir, como la no posibilidad de asimilación de un suceso u objeto o como un sentimiento desesperado ante la imposibilidad de llevar a cabo nuestra voluntad [mezquina].
“Quien posee algo valioso, y al mismo tiempo frágil, teme “la envidia” de los otros, pues les proyecta la que él mismo habría sentido en el caso inverso“. (De nuevo el mismo texto de Freud.Las comillas son mías, J.A.F.)
Siguiendo este esquema, es posible aseverar que todos estos mecanismos reticentes aluden a un odio no-procesado; es que al no poder aceptar el cambio hacia lo bueno, lo positivo, el progreso o haciael amor (sin ponerme cursi lo digo eh…) se juegan en las personas (y de forma mucho más compleja en las sociedades) procesos que responden a la negación de eso que no se quiere ni desea.
Esta negación al país real, o a la existencia de otros actores sociales que también tienen o deberían tener plenitud de derechos (o, llevando esto al caso Armenio: la negación histórica de un Estado a una matanza sistematizada, a un genocidio perpetuado con total impunidad y sin culpa alguna) nos hace ver que la Muerte se vale de distintos mecanismos para imponerse.
Que la llegada a esa Buenos Aires europeizada, “francesa” y exclusiva (”la Perla del Plata”, la sucursal europea en “las Américas”, el exponente de lo cosmopolita) de una masa amorfa, inculta, salvaje, con prácticas no cristianas, sucia, mestiza e india produzca esto es, lamentablemente, lógico si entendemos estos cánones o pautas sociales que rigen a las estructuras de poder social-económico-político y sobre todo culturales. Lógico, digo, ya que yendo desde Jauretche a Freud (y noten que aludo a tipos muy distintos en muchos aspectos, que estudiaban y se ocupaban de cuestiones en apariencia no relacionadas) estamos notando ciertos rasgos de carácter o patrones propios del hombre malo por naturaleza; uno estudiando a la sociedad argentina, sus contradicciones y demás y el otro tratando de describir un esquema del psiquismo humano y situando a este trueque que va desde lo familiar a lo siniestro como consecuencia a un proceso represivo.
Tanto por derecha como por izquierda no se pudo asimilar ese proceso histórico que se estaba dando (y no fue por omisión; la resistencia siempre es intencionada -por más que sea inconsciente-).
Más allá del Movimiento político que hacía esto posible (entiendo que puede y debe haber discrepancias y contradicciones de tal o cual Gobierno y Modelo), hay que entender esa no capacidad de aceptar que ciertos grupos relegados históricamente de todos sus derechos civiles y humanos puedan, de vez en cuando, tratar de ser portavoces de su propio destino y bienestar. Parecería que, como se aludió a una repetición a esta reticencia, negación y odio, no se va a llegar nunca a buen puerto. Pero creo que si tenemos en claro que este odio humano, que esta Muerte existe debemos poner nuestro empeño en que nunca más una voluntad mezquina, sectaria, individualista, excluyente, racista y discriminatoria castigue a estas expresiones populares. A lo que voy es que no hay que entrar en posiciones ingenuas y simplistas al pensar en que alguna mano mágica o personaje con buena voluntad hará alguna vez posible que esto cambie (porque por más buena voluntad que existe por uno u otro, teniendo como hecho este odio viseral es muy difícil).
Porque el ejemplo del aluvión zoológico es uno, quizás el más significativo por el cambio paradigmático o punto de inflexión, pero solamente uno dentro de la fuerza que quiere que nada cambie, bajo ningún punto de vista, cueste lo que cueste y caiga quien caiga (y “la pucha” que hay ejemplos de la voluntad que expresa esta frase…).
Julián A. Ferreyra
jAf-

Bibliografía consultada/recomendada
- FREUD, Sigmund: “Lo ominoso”, De la historia de una neurosis infantil (el <Hombre de los Lobos>) y otras obras (1917-1919). En Obras Completas, Tomo XVII. Amorrortu editores.
- JAURETCHE, Arturo: El medio pelo en la sociedad argentina, Capítulo IX: Las clases medias, la nueva burguesía y la aparición del “Medio Pelo”. Analogías y diferencias con el “Medio Pelo”. En Obras Completas, Volumen 3. Ed. Corregidores.
- SANTORO, Daniel: “La estética Peronista”, en la Revista Caras y Caretas (Verdades y Mitos del Peronismo). Año 48, Nº 2.231.
Personalmente la palabra odio, esta en mi lista de no uso, la cual trato de reemplazarla por otras mas amigables, si es que las hay…
Lo que no conocemos solemos odiar… o quizas el odiar sea mas facil y lleve menos compromiso con el otro.
En vez de odiar podriamos usar la frase, no me simpatiza o no me agrada.
Pasa lo mismo que con los defectos y virtudes, siempre es mas facil encontrar en el otro sus defectos, porque encontrar sus virtudes llevaria un trabajo mas personal de encontrarse con el otro.
Pero que somos acaso…? Sino eso, sentimientos opuestos que conjugan en nuestro devenir cotidiano, que amenguan nuestro existir y que van por diferentes realidades y por que no gustos. Quizas ese sea el desafio que nos toca, saber controlarlos y no dejar que nos controle a nosotros…
Buena semana! Saludos.
Muy curioso para ser parte de lo cotidiano y estar instalado aún en nosotros.
Se entiende con facilidad -a partir de intereses, etc- el recelo de las minorías que suelen -lamentablemente, y en detrimento de cualquier movimiento de masas- tener las riendas del país; imagino que el suyo es un comportamiento “natural”. Lo difícil de entender es: 1) la izquierda que complementa a la derecha cayendo y acatando sus reglas de juego; 2) el proceder antipopular de los sectores medios que, como sabemos, siempre estarán más cerca (bastante más) de la base de la pirámide que de la punta.
Pasó mucho tiempo como para que cada sector empiece a asumir su parte, descorra velos y luche por sus intereses REALES. O sea, los que pondrían en sintonía la base y la mitad contra la cúspide, por lógica.
La franja media debe darse el espesor que le corresponde, con orgullo: saberse el sector sobre el cual se tiende el progreso en base al esfuerzo; el que puede proyectarse. Pero ya no está para alimentar mitos de superioridades inconsistentes, haciéndole el juego a los poquitos que tienen mucho.
Muy buen post.
Algo más: son precisamente esos poquitos, y no los representantes del aluvión zoológico -usualmente tildados de confiscadores- los que cuando gobiernan ajustan e imponen “corralitos”. Eso último va para Doña Rosa, que seguro te vota a de Larváez.
Excelente entrecruzamiento de conceptos y “caretas sociológicas”.
Por otro lado cuando vi esto:
ya el lenguaje nos hace notar que por alguna “vía misteriosa” (la represión o negación) “lo familiar” se nos presenta a nosotros como “siniestro, ominoso” sin poder nosotros dar una explicación alguna de este giro lingüístico-significante.]
no se por qué se me vino a la cabeza un tatuado efedrinoso…
Ya el compañero Horacio Gonzalez analizó ese funesto rostro; me permito hacer otro análisis al respecto para complementar:
Muy buen artículo. Creo que tiene mucho que ver en esto la tolerancia del mismo sistema. Lo familiar en general es aceptado y se juega sobre la mesa con ello. Lo ominoso es una frontera que se conoce bien, donde el juego es mas sucio y por debajo de la mesa. Lo ominoso también es aceptado -como ominoso- por el sistema, en tanto perfeccione el sistema. Si no, permanece escondido en la individualidad, o en la inconciencia colectiva.
Recien lo leo… buen texto. Podría decir algo con respecto al odio.
Nosotros tambien tenemos, como sujetos con ideas políticas, un poco de odio, y lo manifestamos cuando escribimos, cuando vemos a alguien que no nos gusta (de narvaez, por ejemplo), cuando nos enteramos de ciertas movidas mediáticas, empresarias (del tipo… Escandalo: Vargas Llosa demorado en aeropuerto), etc. Hay cierta reciprocidad en el odio.
Pero debo diferenciar. Las cúpulas de poder material, junto a sectores de poder adqisitivo medio y alto odian como decís. Y los humildes, por lo general, no se manifiestan así, con odio. No hay reciprocidad entre clases.
Dentro de esta capa social, encontramos sin embargo, a quienes han sido vomitados del sistema, y su accionar “inseguro” es consecuencia directa de ese odio, de ese manifestar del “fascismo adquisitivo y paga-impuestos” que nos rodea. Odio de ese tipo + invasión publicitaria (a la orden del “Tengo luego Soy”) + inequidad social, crean reciprocidad de odio entre marginales y sociedad en general. El odio anti-zoológico como pata psicológica de la inseguridad, contracara que causa la reciprocidad del odio de los pibes marginales que luego cometen ciertos delitos. Quitole todo significante político, y quizás me haya ido a la damier, por no decir otra cosa. Uds sabrán responder, con palabras o indiferencia.
Y volviendo al plano político, si bien no hay odio entre sectores bajos incluidos (por el trabajo, por ej.) y sectores altos, si hay reciprocidad de odio entre sectores altos y sectores militantes, o con ideas políticas de cierto tipo…
Bueno… espero no haberme desvinculado del texto julianista… cosa que seguramente ocurrió…. saludos.