Educación: ¿Inversión o gasto? Con este título un tanto obvio y provocador, hacíamos sonar el timbre para comenzar con un apasionante debate en torno al cual, en un poco más de dos horas, nos hizo pensar y repensar cuestiones a la vista y otras tantas subyacentes girando en torno a esta ineludible cuestión.
Partiendo de una simple, pero no menos importante, definición de educación emprendió Alberto Sileoni el trazo de su concepto, apostando a la educación como “aquel bien que nos hace mejores personas”. Y agregando el calificativo de “bien generoso”, ya que no sólo lo es para el que lo goza, sino también que beneficia al resto en conjunto. Complementando esta ilustración, Tito Nenna sostuvo que la educación es ese “derecho social inalienable”, que en un marco de igualdad de posibilidades y con la responsabilidad indelegable del Estado se garantizaría su acceso. Marta Maffei yendo un poco más allá de una definición, afirmaba que la educación “se ha corrido de su función sustantiva para irse convirtiendo en un espacio de asistencialismo”. Denunciando así, que dicho terreno involucra mucho más que a la escuela, también a la facultad, y remarcando la influencia de los medios y las editoriales.
En relación a las discusiones salariales Maffei hizo hincapié en la necesidad de resolver esas problemáticas, para dar lugar a la discusión de políticas pedagógicas. Nenna, siguiendo la misma línea, agregó que el tema no se encasilla solamente en salarios, “discutimos salarios para que el docente pueda estar en buenas condiciones de trabajo, no tener que ocupar tantos cargos para poder llegar a fin de mes”. Afirmando que están trabajando en eso, defendiendo la escuela pública. Que ese “conocimiento que es la educación se debe orientar como una herramienta transformadora” a través de la profundización, mejoramiento del sector educativo. Por lo tanto, “resolviendo la cuestión táctica del salario y hablando de calidad”. Con respecto a calidad educativa, Sileoni reconoció que el trabajo de levantarla exige inversión y que “la educación secundaria es una deuda”. Un compromiso para asentar las bases para otra diferente. Haciendo referencia al aumento de la inversión (de 28% a 40%) con la ley de financiamiento y el plan de becas del bicentenario parar carreras técnicas, teniendo presente “qué país queremos”. Sostuvo, además, la existencia de distintas dimensiones atravesando la problemática. Una dimensión fuera de la escuela, no solamente relacionada con problemas educativos, también sociales: “la pobreza es un obstáculo para la educación, puede ser condicionante, pero no es determinante“. Otra dimensión dentro de la escuela, como constructora de identidad nacional. La cual está segmentada así mismo como la sociedad, lo que no permite la socialización entre iguales.
Afirmando al igual que el resto de sus compañeros, el error en el que se cae al pensar que los chicos tiene un destino prefijado y marcado: “La escuela es una herramienta para que puedan, para romper con el mito del “no va a poder” Romper con esa biografía anticipada, como la denomina Maffei, que remarca la imposibilidad de aprender: “Hay una profunda desigualdad en la raíz de la violencia. (…) Los pobres son pobres de muchas cosas, de recursos, de oportunidades, que convergen en esa pobreza”. Resaltando el fracaso de las políticas neoliberales en el mundo: “El coletazo económico lo demostró. En materia educativa también. Pero esas políticas penetraron, fragmentaron, no es del día a la mañana la recuperación. No es sólo cuestión de inversión, sino de dirección: ¿a dónde vamos?, ¿en qué queremos incluir a los jóvenes?: mano de obra barata, o hacerlos artífices de un futuro diferente“. Subrayando prolíficamente el rol en la producción y distribución del conocimiento, en el cual no hay neutralidad, hay intencionalidad. Tomando como ejemplo las editoriales y los medios, que producen para los grandes grupos económicos dirigiendo la utilidad que se le da al proceso de investigación orientándola a esos intereses. Convirtiéndose en espacio de debate de los tecnócratas, los que deciden que se incluye, qué se investiga y que no. Pecando por acción y omisión, sentenciaba Maffei. También remarca ese misma penetración en las actualizaciones y perfeccionamiento, “la mayoría organizada por las editoriales respondiendo a sus intereses empresarios”.
Con respecto al “¿qué se enseña?”, alguien de los presentes expresó que el contenido va en paralelo con lo ideológico. Maffei al respecto, tomó de ejemplo el desarrollo de las currículas, la selección de sus contenidos: “Tiene que ver más con las intenciones de las editoriales más que con la currícula misma. Los grupos económicos la definen, por eso tiene contenido neoliberal”.
Otro punto en el que hubo diversas manifestaciones entre los invitados fue la división gestión privada-gestión pública y la inversión. Se escucharon voces que afirmaban que “la falla no está en el avance de la escuela privada, sino en el retroceso de la pública”, otras que “la escuela pública es una herramienta de transformación, y no de dominación”. Si bien hubo un reconocimiento general, a partir de diversas experiencias compartidas durante el debate, que los salarios son insuficientes, se fue más allá, pidiendo “objetivos claros con su correspondiente control y análisis de los recursos que se transfieren”. Teniendo en cuenta la concepción de ciudadano, reconociendo que “Estado somos todos y si funciona mal nos va mal a todos”. Otro comentario interesante giró en torno a que “hay que ir más allá de la alfabetización, abrir mentes. Enseñar a relacionar las cosas, abstraer, que es algo básico y elemental. Hay que rever el cómo se enseña, el método”.
A tales cuestiones Maffei las resumió en el siguiente párrafo: “hay que revisar los subsidios, ver en qué se invierten los recursos públicos”. Aunque reconoció que el Estado no podría contener a todos en el sistema de educación pública, instó a que se de el debate bajo una masa crítica de prioridades: “No es sólo una cuestión de educación cara-barata, no tanto los recursos que tiene sino cómo se distribuyen”.
Ante la compleja pregunta central de ¿cómo se resuelven dichos problemas? Nenna hizo un pedido de memoria: “¿Desde dónde venimos y hacia dónde vamos? (…)
La Carpa Blanca puso en el centro el rol del Estado, cuestionando ese sistema político que destruía la educación con la falta de respuesta a las políticas sociales reclamadas (…) Denunciando el menoscabo de dignidad que sufre el ser humano ante la pérdida de la fuente laboral, propone plantearse las desigualdades y establecer derechos sociales como políticas: “la educación es una herramienta que ayuda, crea colectivos y rompe con el individualismo. Crea solidaridades, compromisos, rompe con el “no te metás”.
Sileoni, al respecto, formula la implementación de políticas económicas, la creación e incentivo de más empleos: “si los padres tienen trabajo, mandan a los hijos a la escuela. (…) Cuando el Estado se va, les va más mal a los pobres” La educación al ser una herramienta de movilidad social debe ampliar las políticas educativas tanto dentro como fuera de la escuela.
Maffei, profundiza el tema un poco más: “No alcanza con saber, hay que saber transmitir ese saber (…) ¿Qué enseño?, ¿para qué sociedad?, ¿qué personas formo?, ¿qué personas le entrego a la sociedad?” e insta por un “derecho a aprender conocimientos socialmente valiosos para el desarrollo de la comunidad y su vida”
Advierte que hay un descrédito público en el esfuerzo y un “déficit no sólo de formación basado en la inteligencia racional, sino también en la inteligencia emocional, que es un gran vacío en el sistema educativo”.
Pugna por un modelo de desarrollo sustentable tanto en el ámbito económico, político, social y ambiental. Subiendo la apuesta a dicho desarrollo en torno a una discusión política en decisión de contenidos.
Con respecto a la tercera edad propone “una estrategia para reincorporar a la sociedad a los mayores”. Ya que la brecha generacional, se abre cada vez más. A su vez, plantea una construcción de inteligencia colectiva, una convergencia de las inteligencias.
Bogando por “un compromiso concreto hacia la pobreza y exclusión, encontrándose casi fuera de lo humano: (…) y no es cuestión de leyes penales”.
Dejándonos un mensaje final orientado a actuar conociendo las causas, y no sobre los efectos.
Quisiera finalizar este intento de resumen, si es que puede hacerse semejante cosa cuando hay tanto para hablar y decir, con lo que expresaba Tito Nenna sobre la posibilidad de debatir estos temas. En la insistencia y respeto de la diversidad de visiones, superando las contradicciones. Primando por sobre todo “una necesidad de relacionamiento, no ser meros observadores, sino protagonistas para incidir en el proceso de cambio”.
Porque si caemos en la indiferencia, nos hundimos en la ignorancia.
Impecable!
Creo que para alguien que no fue al debate por alguna circunstancia (como yo) se le facilito lo que paso en unas pocas palabras!
Excelente!
Buenisimo Florencia, una lástima que no te pudimos escuchar durante el debate, pero estuvistes muy atenta se ve… debe ser por los que molestamos bastante.
Es una buena sacada en limpio de todo lo que se habló, hay cosas muy interesante que aportaron los tres panelistas que vale recordarlas y están casi todas. Aporta bastante, porque quizás del mismo debate no quedaron cosas tan claras, fueron muy buenos los panelistas, es interesante ver lo centrados que estaban en el tema y a veces lo descentrados que estamos nosotros la gente común. Lo que da cuenta que hay que generar más espacios de debate así para hablar de estos tópicos.
Si Facundo ,asi es,el debate es una herramienta que la Argentina debe usar .Cuantas veces vemos a candidatos prometiendo,hasta los futuros presidente tendrian que debatir ante el pueblo,darle la oportunidad de formular preguntas ,agregar realidad pues el ciudadano necesita explicaciones y no que hablen de ellos mismos sin verse la cara y solo tratar de ensuciar al otro para convencer indesisos para lograr mas votos.Tiempo es la palabra y nosotros los jovenes que queremos una Argentina bien formada lo vamos a hacer.
Que suerte que han tenido todos los panelistas que tuvieron EDUCACION en la escuela, sea primaria o universitaria.
YO SOLO TUVE EDUCACION EN MI CASA, CON MIS PADRES Y ABUELOS, Y LA ESCUELA O UNIVERSIDAD SOLO ME DIERON CONOCIMIENTOS.
CREO QUE ES UN ERROR MUY BASICO Y GENERALIZADO DE CONFUNDIR CONOCIMIENTOS CON CULTURA.
TODO LO BUENO QUE ME ENSEÑARON MIS MAYORES PRACTICAMENTE LA ESCUELA O UNIVERSIDAD LO DESTRUYO.
Tengo una empresa, le di trabajo a mas de 16000 personas y las mas mal educadas son las de formacion UNIVERSITARIAS. Se creen en general superiores a todos, miran por arriba del hombro, eso es falta de CULTURA.
POR ESO PROPONGO QUE AL MINISTERIO DE EDUCACION SE LE CAMBIE EL NOMBRE POR MINISTERIO DE ESSEÑANZA Y CONOCIMIENTOS.
DESPUES DISCUTAMOS SI ES UNA INVERSION O UN GASTO. DISCUTIR ESTO SIN SABER LO QUE NOS BRINDA , ES UNA SINTESIS DE LO QUE TENEMOS, PROFESIONALES HIBRIDOS, NO COMPROMETIDOS CON LA SOCIEDAD, TRATANDO CADA CUAL DE SALVARSE Y ARRASTRARSE CUESTE LO QUE CUESTE, CON TAL DE LLEGAR, ESO ES FALTA DE “CULTURA” POR MAS CUENTAS QUE PUEDA HACER
Yo lo vivo desde adentro, el proyecto de educacion tiene muchas cosas buenas, pero tiene un tinte marxista muy fuerte -perdon x la expresion- lo que comunmente decimos zurdo. Me parece que la figura de Marx y del comunismo es endiosada, lo cual lo he visto y sufrido a lo largo de este año. Nos proponen leer el manifiesto comunista, lo cual seria lo mismo que nos propucieran leer Mein Kampf. Está para pensar…
nunca vi un colegio que te hagan leer el manifiesto comunista :S lo de marx es una discusion en lo academico mas que en los programas. Argentina tiene una gran influencia marxista en los ambitos intelectuales a diferencia de otros paises. Tiene que ver con una cuestion historica y un refelejo de lo europeo mas alla de lo americano.
Muy bueno el debate. Gracias por subirlo.
Ahora bien, Facu (Romani), permitime una corrección: a Santiago no le “hacen” leer el manifiesto, se lo sugieren, que no es lo mismo. Digo, no es que esté mal, no creo eso, pero no es la realidad. Sin embargo no entiendo por qué te escandalizas tanto, Santiago. A mi en el colegio me hicieron leer fragmentos de Mi Lucha de Hitler, y no podría estar más lejos del pensamiento nazi. Justamente, para rechazar algo primero debo conocerlo. Por lo tanto, aplaudo la iniciativa de tu profesor que sugirió que leyeras El Manifiesto, como cualquier otra iniciativa apunte a la pasión por la lectura (que es lo que debe incentivar un profesor a la edad que tenés), la pluralidad de opiniones y además (como resaltó Facundo), por la importancia teórica que tiene esa obra no sólo para Argentina sino para el mundo.